"Los textos de los otros"
Cuéntala de nuevo: la lectura del "había una vez" se abre en la mente adulta como aquellas livianas acuarelas de los libros, que diluyen en colores las palabras. En los cuentos de la infancia vieja, se escuchan las palabras entre burbujas, navegando sobre tortuga; en oriente y occidente, el tesoro es el más soñado y el más lejano; donde los animales de la granja parlotean, las alhajas brillan y la patria es una pastora... y sin que te des cuenta todo terminó, entre burbujas, navegando sobre tortuga... Marula Di Como crea un relato sobrio, definido, sin argumento. Utiliza como materia prima retazos de textos escritos por otros y de ilustraciones ya vistas por los ojos niños; hace con ellos un collage galvanizado como un acolchado de parches que abrigan y adormecen. A la deriva de un ensueño pensante, sonido, color y letras son medusas amnióticas a punto de fundar un enunciado que siempre se derramará en dilación. Retornando a un primitivismo breve y ruidoso, ruidoso y monótono. Una voz pausada es sorda garúa que suspende el presente en niebla, los textos vagan huérfanos de autor y gravedad, quedando las preguntas sin respuesta y las respuestas sin pregunta. "No tiene sentido, pero todos y cada uno le encontramos uno", dice la voz. Di Como es terrible, no la enternecen los insomnios de los sueños niños ni las derrotas de la inteligencia. La obra sostiene asÌ dulcemente, el nihilismo y el romanticismo en promiscuo concubinato. Y vuelve a decir: "Sin que te des cuenta, todo terminó". Y sin que te des cuenta, ya Di Como lo está contando de nuevo, arrullando un cuento viejo, tan viejo como las necesidades que mece el vacio.
Xil Buffone